Pátina y reacción
Distintas soluciones químicas alteran directamente la plancha de latón y generan colores, densidades y texturas sin recurrir al pigmento. La materia no actúa como soporte: produce la imagen.
2012–actualidad · Proceso abierto
Territorios de lo olvidado parte de la materia como depósito de memoria. El latón, la pátina y la oxidación construyen superficies que parecen contener un tiempo anterior: fragmentos, huellas y accidentes que oscilan entre paisaje y vestigio.
Las piezas se desarrollan entre control y transformación. Algunas funcionan como conjuntos y, al mismo tiempo, conservan una autonomía individual. La superficie cambia con la luz e incorpora la presencia del espectador mediante el reflejo.
Territorios de lo olvidado I — conjunto de cuatro piezasVista de instalación en Incubarte VI — Festival Internacional de Arte Independiente · Jardí Botànic de la Universitat de València · València, 2013
Piezas independientes · 2012
Proceso y montaje
En Territorios de lo olvidado, la imagen no se deposita sobre la superficie mediante pigmentos, sino que emerge de la propia transformación del latón. La acción química, la abrasión, la luz y la presencia del espectador convierten la materia en un campo activo, variable y perceptivo.
Distintas soluciones químicas alteran directamente la plancha de latón y generan colores, densidades y texturas sin recurrir al pigmento. La materia no actúa como soporte: produce la imagen.
El lijado sustrae material, abre líneas y modifica el grado de reflexión. Las incisiones construyen una superficie cambiante cuya percepción depende de la distancia, el movimiento y el punto de vista.
Los cantos de latón pulido y las piezas que se separan del plano capturan la iluminación, proyectan un resplandor dorado y arrojan sombras sobre el muro. La obra se prolonga así en el espacio que la contiene.
La capacidad reflectante del metal incorpora una imagen inestable de quien se aproxima. El espectador deja de permanecer frente a la obra para aparecer, de forma fugaz, dentro de ella.